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lunes, 23 de septiembre de 2013

Hipótesis sobre la creación de la Luna.

Hipótesis de fisión: La Luna era una “gota” de Tierra que se desprendió de nuestro planeta, cuando aún era un semifluido, a causa de la rápida rotación. Es decir, la Luna surgió de una parte que pertenecía a la Tierra, que se separó de ésta, y se unió a la órbita. Inconveniente: para poder separarse una porción tan importante de nuestro planeta, éste debería haber rotado a una velocidad tal que diese una vuelta en tan sólo tres horas. Parece imposible tal velocidad, porque, al girar demasiado rápido, la Tierra no se hubiese formado al presentar un exceso del momento angular.

Hipótesis de captura: La Luna era un astro independiente que quedó capturado en la órbita, en el campo gravitatorio terrestre. Inconveniente: es difícil explicar cómo sucedió la importante desaceleración de la Luna, necesaria para que ésta no escapara del campo gravitatorio terrestre.

Hipótesis de acreción binaria: la Tierra y la Luna nacieron  en la misma masa de materia que giraba alrededor del Sol. Inconveniente: si los dos nacieron de la misma masa de materia, ¿cómo es posible que ambos tengan una composición química y densidad tan diferentes?

Hipótesis de impacto: Nuestro satélite se originó tras la colisión contra la Tierra. El impacto hizo que bloques gigantescos de materia saltaran al espacio, y mediante un proceso de creación similar al que formó los planetas próximos el Sol, generó la Luna. Lo más dudoso de esta teoría es que tendrían que haberse dado muchas coincidencias juntas. La probabilidad de impactar con un astro errante era muy alta al inicio del Sistema Solar, y lo más complicado es que la colisión no desintegrase totalmente el planeta, y que los fragmentos fuesen lo suficientemente grandes como para crear un satélite. Recientemente se ha confirmado esta teoría cuando un equipo de investigadores de la Universidad Washington en San Luis analizó rocas volcánicas de la Luna recogidas en las misiones Apolo y encontraron que la concentración de cinc era menor que la de la Tierra mientras que la cantidad de isótopos pesados de este elemento era más elevada. Este hallazgo, que se publicó en 'Nature', confirma la hipótesis de una evaporación a gran escala ocurrida cuando un cuerpo planetario del tamaño de Marte impactó con la Tierra hace 4.500 millones de años.

Hipótesis de precipitación: Los granos de polvo, vapores de metal y óxidos, se extendieron por la órbita cuando la Tierra se formó, y formaron la Luna.

Fuente de información: www.astroyciencia.com

viernes, 31 de mayo de 2013

Habrá cambios en la Tierra cuando la Luna se aleje.

Con los años, la Luna se va alejando de la Tierra a razón de 3,8 cm por año y lo sabemos porque los astronautas y dos naves rusas que consiguieron alcanzar la Luna, en las misiones de los apolos 11, 14 y 15 más las naves Lunokhod 1 y 2 sin tripulación, dejaron cinco reflectores en la superficie lunar. Desde la Tierra, lanzamos un pulso láser hacia estos espejos que rebotan y vuelve a la Tierra. La precisión es de 1 milímetro, no está nada mal para un recorrido de unos 800.000 km. La Luna se aleja porque se acelera en su órbita, debido a efectos que provoca sobre los océanos terrestres.
El hecho de que la Luna se aleje traerá consecuencias a la Tierra. Una de ellas es la duración de los días. Poco después de crearse la Luna, ésta comenzó a alejarse muy rápidamente de la Tierra, desde una posición de 22.500 km, por las fricciones generadas por las inmensas mareas creadas por la propia Luna y por este mismo motivo, los días se hacen cada vez más largos. Toda la cuestión está en las mareas, que sirven de freno a la rotación de la Tierra. Sabemos que las mareas eran más numerosas y que los días eran más cortos, por los registros encontrados en las rocas denominadas ritmitas de mareas.
Cuando la Luna estaba muy cerca de la Tierra, los días duraban apenas 5 horas, pero a medida que se alejaba, los días se alargaron hasta las 24 horas de hoy. Pero seguirán alargándose hasta que duren un mes y más, hasta que se hagan eternos y una cara de la Tierra mire siempre al Sol y la otra resultará estar siempre en tinieblas.
Adiós a las mareas
Otra consecuencia inevitable serán las mareas. Todos sabemos que la gravedad de la Luna atrae el agua de mares y océanos. Cuando la Luna está encima de un océano, se produce la marea alta, al igual que en la parte contraria de la Tierra, por efecto de la rotación Tierra-Luna que provoca un efecto de fuerza centrífuga que hace que las aguas se eleven. Cuando la Luna se aleja de esa posición, se produce en la costa marea baja. Las mareas, hace millones de años, cuando la Luna estaba “a tiro de piedra”, eran colosales, hasta mil veces superiores a las de hoy. Las aguas no se retiraban decenas de metros en las mareas bajas o se adentraba en tierra algunos metros en las mareas altas como lo hace ahora, sino que se retiraban y se adentraban kilómetros, como tsunamis continuos. Con el alejamiento de la Luna, la fuerza de gravedad de nuestro satélite sobre la Tierra cada vez será menor, y las mareas dejarán de existir. Los océanos y los mares se convertirán en piscinas gigantes.
Oscilación del eje terrestre

Otro efecto relevante y que llevará a toda la vida a una evolución desconocida por el momento, será la oscilación del eje de la Tierra. La Luna mantiene el eje de la Tierra estable, con una inclinación de 23º. El hecho de que la Luna se aleje, desestabilizará el eje terrestre, de forma que oscilará 90 grados, provocando que en ocasiones los polos bajen hasta el ecuador y el ecuador ocupe la posición de los polos. La situación actual del eje terrestre es vital, ya que estabiliza el clima. Cuando el eje comience a oscilar, la vida deberá acomodarse o dejar de existir. Los últimos estudios científicos, indican que la Luna es un elemento fundamental para mantener la vida en la Tierra.
Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130529/

viernes, 3 de mayo de 2013

El cometa Ison se acerca.


Si llega a ser visible desde la Tierra, el Ison puede ser el cometa más espectacular en el cielo en el último medio siglo, dicen los astrónomos. Pero no descartan aún que el objeto, viajero desde los confines del Sistema Solar, se desintegre cuando se acerque hasta 1,2 millones de kilómetros del Sol, el próximo 28 de noviembre. En cualquier caso, astrónomos de todo el mundo se han puesto en acción para aprovechar la oportunidad que el Ison ofrece de seguirle y estudiar su evolución. Ahora está casi a la distancia de la órbita de Júpiter, pero el veterano telescopio espacial Hubble ha logrado fotografiarle y los especialistas ya han tenido motivo de asombro: aún a esa distancia, el cometa tiene coma y cola, estructuras que forman estos objetos cuando están más cerca del Sol. Otro telescopio en órbita de la NASA, el Swift, lo fotografió en ultravioleta el pasado 30 de enero, y también lo hizo la sonda Deep Impact.
El nuevo cometa, procedente de la lejana nube de Oort (región esférica en los confines del Sistema Solar, rica en cometas y asteroides), está ahora a unos 630 millones de kilometros de la Tierra y a 620 millones del Sol, según han informado los científicos del Hubble; su núcleo debe medir cinco o seis kilómetros de diámetro, el coma o cabellera (la atmósfera de gas y polvo que lo envuelve) mide ya 5.000 kilómetros de diámetro, aproximadamente 1,2 veces la anchura del continente australiano, y la cola se extiende más de 90.000 kilómetros, saliéndose del campo de visión del telescopio espacial.
El Ison fue descubierto, el pasado 21 de septiembre, por los astrónomos rusos Vitali Nevski y Artyom Novichonol, miembros de la Red Óptica Científica Internacional (ISON, en sus siglas en inglés) que ha dado nombre al cometa, oficialmente denominado C/2012 S1. Luego, al revisar archivos astronómicos se identificó el objeto en observaciones de diciembre de 2011 y enero de 2012.
Cuando lo localizaron en el cielo Nevski y Novichonol, el cometa estaba a algo más de 1.000 millones de kilómetros de la estrella, más de seis veces la distancia media de la Tierra al Sol (Unidad Astronómica, 150 millones de kilómetros). Es la primera vez que el Ison se acerca al centro del Sistema Solar, según los cálculos. En octubre próximo se acercará a Marte y el 28 de noviembre pasará a poco más de un millón de kilómetros de la superficie del Sol. Desde la Tierra se podrá observar en el cielo a finales de este año y principios del próximo, ya de retirada, si sobrevive al calor y la gravedad del astro. Al fin y al cabo, un cometa es una bola de hielo sucio. “Como todos los cometas, el Ison es un bloque de gases helados mezclados con polvo”, explican los científicos de la misión Swift. Al aproximarse al Sol, el material helado se transforma de sólido a gas, en un proceso llamado sublimación, y se generan chorros de material que refleja la luz solar y brilla.  Normalmente, el agua de un cometa permanece helada hasta que está a una distancia de la estrella de unas unidades astronómicas.
El hecho de que sea visible desde Marte, dado que allí hay una flotilla de naves, en el suelo y en órbita, que lo pueden observar, añade interés al cometa. De momento, los científicos están estudiando el Ison en la lejanía, y esta misma semana van a apuntar de nuevo el Hubble hacia él para tomar más datos. “Queremos averiguar la proporción de los tres hielos dominantes en su composición: agua, monóxido de carbono congelado y dióxido de carbono igualmente helado, o hielo seco”, explica Michael A’Hearn, astrónomo de la Universidad de Maryland.

Urge limpiar el espacio.


Unos 5.000 lanzamientos realizados desde que comenzó la era espacial han ensuciado tanto las órbitas terrestres que ha llegado el momento de empezar a limpiar la basura acumulada ahí arriba y que pone en peligro los satélites en funcionamiento. No basta, por tanto, con reducir el ritmo de producción de más y más basura, sino que hay que pensar ya en tecnologías y estrategias para quitarla, advierten los expertos. Un artefacto que salga al espacio, se aproxime a un viejo satélite apagado y lance una gran red para capturarlo y conducirlo hacia su destrucción controlada es una idea. Otra estrategia posible sería la pesca de fragmentos de basura espacial con una especie de arpón para enganchar y arrastrar el desecho. Los ingenieros estudian diferentes opciones, pero lo que está claro es que hay que actuar cuanto antes. Las medidas para mitigar el problema de la basura espacial, si los diseñadores de satélites y los operadores de misión las implementan adecuadamente, pueden cortar el crecimiento de la población de desechos en órbita. Sin embargo, la retirada activa de basura es necesaria para revertir el crecimiento de fragmentos.
Actualmente, hay unos 170 millones de fragmentos de basura espacial de tamaño superior a un milímetro, según las estimaciones de los expertos, 670.000 de los cuales son mayores de un centímetro y 29.000 de más de 10 centímetros. A las altas velocidades que llevan, incluso los más pequeños suponen un peligro para los artefactos espaciales funcionando, ya que su impacto puede afectar a partes vitales del mismo. Pero cuando tienen ya un tamaño considerable, los efectos son fácilmente catastróficos. Por ejemplo, los expertos de la ESA han recordado que la colisión en el espacio de un satélite estadounidense de comunicaciones (Iridium-33) con un satélite militar ruso (Kosmos-2251) provocó la destrucción de ambos y generó más de 2.200 trozos observables.
El peligro es constante. La misma Estación Espacial Internacional (ISS) tiene que maniobrar de vez en cuando para evitar el riesgo de colisión con un fragmento de basura espacial que podría incluso ser letal para los astronautas: una perforación en el fuselaje y la despresurización del campamento orbital supondría una grave emergencia, en el mejor de los casos.
La basura no está repartida uniformemente, sino que hay algunas órbitas especialmente sucias: las comprendidas entre 800 y 1.000 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre. La concentración aumenta el riesgo para los satélites que operan a dicha altura, pero también facilitaría el desarrollo de misiones de retirada de artefactos viejos o piezas, señalan los expertos.
Aproximadamente 1.000 satélites (sobre todo de telecomunicaciones, meteorológicos, de navegación, científicos y de observación de la Tierra) están activos en órbita actualmente. Su destrucción tendría un coste inmenso.
Existen normas y recomendaciones sobre los artefactos en órbita, como no apurar el uso de los satélites hasta el punto de que puedan fallar y quedar descontrolados, dirigir los artefactos a las llamadas órbitas cementerio donde no supongan peligro para los equipos activos, o los dispositivos de las etapas superiores de los cohetes para favorecer su destrucción rápida por reentrada en la atmósfera. Pero el crecimiento de la basura espacial demuestra que esto no es suficiente.
La empresa Astrium, el gigante espacial europeo, se ha declarado “comprometida con el desarrollo de tecnologías apropiadas para mitigar y solucionar los problemas relacionados con la basura espacial”. Sus desarrollos están enfocados al blindaje y adaptación de los diseños de sus vehículos espaciales para reducir su vulnerabilidad respecto a pequeños desechos y a las últimas fases de misión para evitar que dichos vehículos se conviertan en basura espacial.

Los rusos mandan un 'Arca de Noé' al espacio.


La agencia espacial rusa lanzó al espacio la semana pasada una nave muy especial. Se trata de una auténtica “Arca de Noé”, con más de cien animales a bordo entre caracoles, lagartijas, ratones y otros pequeños reptiles. El objetivo, comprender mejor los efectos de los viajes espaciales sobre los organismos vivos, en previsión de futuros vuelos tripulados de larga duración.
El nombre de la misión es Bion-M, y hunde sus raíces en las misiones espaciales con animales emprendidas por la Unión Soviética desde mediados de los años sesenta. Tras varios aplazamientos desde el año 2010, la cápsula científica está ahora por fin en órbita junto a sus pequeños ocupantes, que permanecerán allí hasta mediados del mes de mayo. Entonces regresarán todos a la Tierra y los científicos completarán los análisis y pruebas previstos para comprobar su grado de resistencia a las condiciones de ingravidez, así como su proceso de readaptación a la vida y las condiciones de nuestro planeta.

Durante los 30 días que está previsto que dure el viaje, se llevarán a cabo a bordo más de 80 experimentos científicos proporcionados por varios institutos de la propia Rusia, además de por la NASA y distintos organismos europeos. En conjunto, estos trabajos ayudarán a comprender mejor los efectos negativos que los vuelos tripulados (especialmente los de larga duración) pueden ejercer sobre el organismo humano. La idea es ser capaces de desarrollar medidas eficaces contra estos efectos, tanto desde el punto de vista mecánico como farmacológico o nutricional.
La misión despegó el pasado día 19 del cosmódromo de Baikonur a lomos de un cohete Soyuz 2.1a. La selección de los tipos de animales se ha realizado con sumo cuidado. En efecto, todas las especies elegidas guardan similitudes inmunológicas, biológicas o estructurales(especialmente en el esqueleto) con el ser humano. Durante las próximas semanas, por ejemplo, se llevarán a cabo estudios sobre densidad ósea, músculos y sistema cardiovascular de los 45 ratones que hay a bordo, pero también diversos test de resistencia psicológica.
También está planeado examinar la forma en que los peces de un acuario reaccionan a las condiciones espaciales durante un viaje prolongado, así como su readaptación a las condiciones terrestres una vez terminada la misión. En otro experimento, esta vez fuera de la cápsula, la Bion-M intentará probar la teoría de la panspermia, según la cual la vida se originó en el espacio y llegó desde allí, a bordo de meteoritos o cometas, a planetas como la Tierra.
Fuente de información: www.abc.es/ciencia/

viernes, 26 de abril de 2013

Se buscan voluntarios para un viaje a Marte sin regreso

El proyecto privado holandés Mars One, que pretende establecer una colonia humana permanente en Marte, ha comenzado a seleccionar voluntarios para enviarlos a un viaje sin retorno al Planeta rojo a partir de 2023. La selección de astronautas está abierta a cualquier persona que cumpla los requisitos de ser mayor de edad (18 años o más), tener buena salud, ciertas aptitudes de supervivencia y un conocimiento adecuado del inglés (Si estás interesado, aquí puedes resolver todas tus dudas). No piden demasiadas exigencias para convertirse en los primeros humanos que pisen la superficie del mundo vecino, una hazaña que se adelantaría incluso a los planes de la NASA si es que la compañía es capaz de cumplir lo que anuncia. La idea es tan audaz tanto desde el punto de vista económico como humano que prácticamente roza lo imposible.
La solicitud de una candidatura debe hacerse online a través deapply.mars-one.com hasta el 31 de agosto de 2013. Será la primera de las cuatro rondas que conforman el procedimiento de selección. Los voluntarios elegidos a finales de año serán incluidos en la primera tripulación que irá a Marte dentro de una década; estarán acompañados de los que sean seleccionados en las rondas posteriores. Ofrecerse como voluntario tiene un precio que varía según los países en función de su PIB per capita -ronda los 38 dólares-, dinero que, según la compañía, servirá para financiar la misión y que al mismo tiempo evita solicitudes de gente que no esté seriamente interesada.
En el último año, la iniciativa ha recibido 10.000 mensajes de posibles candidatos de más de 100 países. La compañía espera un número sin precedentes de solicitudes y no tendrán en cuenta una formación académica específica. «Atrás han quedado los días en que la valentía y el número de horas de vuelo en un avión supersónico fueron los criterios principales», apuntaba Norbert Kraft, director médico de Mars One y exinvestigador de la NASA. «Para esta misión de asentamiento permanente estamos más preocupados con lo bien que (el voluntario) vive y trabaja con los demás y su capacidad para hacer frente a toda una vida de desafíos».
La compañía prefiere a candidatos que tengan una buena salud física y mental y que muestren cinco características claves de carácter: resistencia, adaptabilidad, curiosidad, capacidad de confiar en los demás y creatividad.
La Mars One Foundation se presenta como una organización sin ánimo de lucro que pretende enviar humanos a Marte para establecer el primer asentamiento permanente fuera de la Tierra. En 2016 sería enviado un satélite para hacer una primera aproximación al terreno. Dos años después, un robot analizaría la mejor localización para establecer el campamento base. El primer grupo emprendería el viaje de siete meses en 2022 para llegar al Planeta rojo al año siguiente. Cada dos años, sería enviado un nuevo grupo. Allí los colonos establecerían un hábitat autosuficiente con la ayuda de rovers. Vivirían en casitas de 50 metros cuadrados y cultivarían sus alimentos. En cada viaje la tripulación estaría formada por dos hombres y dos mujeres, para que puedan reproducirse, aunque no se enviarán parejas. Cámaras instaladas por toda la base retransmitirán a la Tierra cómo es la vida allí, de forma que «Mars One» también podría convertirse en el primer «Gran Hermano» desde el espacio.
El plan ha sido diseñado utilizando la tecnología existente disponible a través de la industria espacial privada. Es apoyado por científicos comoel holandés Gerardt Hooft, premio Nobel de Física en 1999, aunque es tan ambicioso que ha despertado muchas dudas sobre su viabilidad por multitud de cuestiones, incluidos los peligros, por ejemplo, de la radiación. Además, ¿es muy estable alguien que se ofrece para ir a otro planeta sabiendo que nunca va a volver? «Todavía soy escéptico, pero esto es técnicamente posible», ha dicho Hooft.
 Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130423/

Otro candidato a 'gemelo' de la Tierra.

Un amplio equipo internacional de astrónomos anunció hace unos días el hallazgo de un sistema planetario compuesto por cinco mundos que orbitan alrededor de una estrella parecida al Sol, Kepler-62, a 1.200 años luz de la Tierra. Dos de esos planetas están situados en la zona de habitabilidad del astro, a la distancia adecuada para albergar agua líquida en su superficie. Uno de ellos, Kepler-62f, se considera el exoplaneta más parecido a la Tierra de los que se han encontrado. En el vídeo explica todo más detenidamente.



 Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130426

jueves, 18 de abril de 2013

Un 'rastreador' de nuevas Tierras será lanzado en 2017


La búsqueda de una nueva Tierra, un planeta que sea similar al nuestro, es cada vez más intensa. Un nuevo rastreador, denominadoThe Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS), será lanzado por la NASA en 2017. La nave se convertirá entonces en la primera que explore exoplanetas de todo el cielo, pero se fijará especialmente en los mundos pequeños y rocosos alrededor de estrellas cercanas más allá del Sistema Solar.
TESS será el sucesor del telescopio espacial Kepler, que ha descubierto más de 100 exoplanetas confirmados y miles de candidatos desde su lanzamiento. Kepler se ha fijado en único parche del cielo, buscando mundos en tránsito (mundos que se descubren cuando pasan por delante de su estrella y provocan una diminución de la luz). Según los cálculos de los científicos obtenidos por los datos de Kepler, un planeta como el nuestro puede existir a solo 6,5 años luz de distancia.
La nueva nave, diseñada por el Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial, también buscará planetas en tránsito, pero va a utilizar una serie de cámaras de campo amplio para explorar alrededor de dos millones de las estrellas más cercanas de nuestro vecindario galáctico. Explorará un área del cielo 400 veces más grande que cualquier otra misión previa y será capaz de estudiar la luz de diferentes tipos de estrellas. No solo las que son similares al Sol, sino también las de clase M, que son más pequeñas y frías y mucho más abundantes en la galaxia.
Uno de los objetivos de la misión será encontrar exoplanetas del tamaño de la Tierra en lo que se denomina zona habitable, la región alrededor de una estrella donde puede existir agua líquida.
«TESS será capaz de detectar cambios increíblemente pequeñosen la intensidad de la luz de una estrella cuando un planeta del tamaño de la Tierra pase por delante», dice Ricker. «El tránsito de la Tierra por delante del Sol, visto desde el exterior del Sistema Solar, causaría una disminución en la luz del Sol de 85 partes por millón. TESS está diseñado para detectar una disminución de la intensidad de la luz todavía menor, de aproximadamente 40 partes por millón».

Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130409/

martes, 16 de abril de 2013

Cae lluvia desde los anillos de Saturno


Los científicos saben desde hace tiempo que la atmósfera superior de Saturno contiene agua, pero de dónde viene es algo de lo que no estaban tan seguros. Ahora, investigadores de la Universidad de Leicester, Inglaterra, han descubierto su auténtica procedencia: los anillos que rodean el planeta. La lluvia se precipita en grandes áreas de ese mundo, mucho mayores de lo que se pensaba, e influye en la composición, la estructura y temperatura de la atmósfera. La investigación aparece publicada en la revista Nature.
«Saturno es el primer planeta en mostrar una interacción significativa entre la atmósfera y su sistema de anillos», afirma James O'Donoghue, autor principal del estudio. «El principal efecto de esta lluvia es que actúa para 'apagar' la ionosfera de Saturno, reduciendo severamente las densidades de electrones en las regiones en las que cae». Este efecto explica por qué, durante muchas décadas, se han observado densidades electrónicas inusualmente bajas en algunas latitudes del planeta.
A principios de 1980, las imágenes de la nave Voyager de la NASA mostraban de dos a tres bandas oscuras en Saturno y los científicos teorizaron que el agua podría haber caído en ellas desde los anillos. Esas bandas no se volvieron a ver hasta el año 2011. Ahora, las observaciones realizadas con el telescopio Keck II del Observatorio Keck en Mauna Kea, Hawai, han demostrado esa interacción entre los anillos de Saturno y la ionosfera. Cuando los científicos rastrearon el patrón de emisiones de una determinada molécula de hidrógeno formada por tres átomos de hidrógeno (en lugar de los dos habituales) que esperaban ver de forma uniforme en todo el planeta, lo que observaron en cambio fue una serie de bandas claras y oscuras con un patrón de imitación de los anillos del planeta.
Los investigadores tratarán de saber más sobre la atmósfera de Saturno con nuevas observaciones de la nave espacial Cassini.
Fuente de información: www.abc.es/ciencia/

lunes, 15 de abril de 2013

La Nasa pretende capturar un asteroide.


La NASA pretende capturar un asteroide en pleno vuelo y traerlo después a la Tierra. Los detalles de esta revolucionaria misión se anunciaron el pasado 10 de abril, al mismo tiempo que se hizo público el presupuesto de la agencia espacial norteamericana para 2014.
La idea parece sencilla, y consiste en localizar, primero, un pequeño asteroide (entre 5 y 7 metros), enviar hasta él una nave capaz de capturarlo y traerlo después hasta las cercanías de la Tierra, al alcance de los astronautas, que podrán visitarlo y estudiarlo con toda comodidad. La construcción del robot que «cazará» el asteroide costará 78 millones de dólares y estará listo para ser lanzado en 2017.

Todo empezó hace un año

El proyecto fue sugerido por primera vez hace un año por el Instituto Keck de Estudios Espaciales, entidad adscrita al Instituto de Tecnología de California (Caltech), y adoptado después por la NASA y también por la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca. Hace ya algún tiempo, el presidente Obama anunció su intención de enviar una nave tripulada para que astronautas aterrizaran en un asteroide en el año 2025, pero los costes de esa misión han resultado ser prohibitivos.
Sin embargo, traer un asteroide «a casa», probablemente al segundo Punto de Lagrange entre la Tierra y la Luna (EML2) sería algo técnicamente posible y presupuestariamente asequible. Los puntos de Lagrange son las cinco posiciones de un sistema orbital en las que las fuerzas gravitatorias de dos cuerpos (por ejemplo la Tierra y la Luna) se equilibran, de modo que un objeto pequeño (como un satélite o un asteroide) puede mantenerse estacionario con respecto a los dos más grandes. EML2, situado sobre la cara oculta de nuestro satélite, es uno de esos cinco puntos gravitatorios privilegiados del sistema Tierra-Luna.
Según los cálculos del Instituto Keck, remolcar un asteroide de unos siete metros y 500.000 kg. de peso tendría un coste aproximado de 2.650 millones de dólares. Para llegar hasta el objetivo y traerlo a la Tierra se utilizarían impulsores eléctricos y de energía solar. Una vez colocado en el punto elegido, el asteroide quedaría al alcance de un cohete Orion tripulado, que podría así estudiarlo a sus anchas.

Tecnología disponible

La propia NASA explica que toda la tecnología necesaria para desarrollar esta misión está actualmente disponible. Por un lado, nuestros conocimientos sobre los varios tipos de asteroides y sus localizaciones han aumentado exponencialmente durante las últimas décadas.
En cuanto a los posibles riesgos, la agencia espacial asegura que la misión no supondría amenaza alguna para la Tierra ya que los asteroides elegidos serían del tipo C (condritas carbonáceas, los más comunes), que tienen la misma densidad que «una bola de barro seca» y que, además, llegarían hasta nuestro planeta a una velocidad muchísimo menor que la del asteroide (de similar tamaño) que hace unas semanas explotó en Rusia, sobre la ciudad de Chelyabinsk.
Sin duda, la parte más difícil será precisamente la de encontrar un asteroide adecuado, ya que se necesita una roca bastante más pequeña que las que habitualmente se ven pasar en las proximidades de la Tierra.
Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130414/

lunes, 25 de marzo de 2013

El Curiosity halla una roca blanca en Marte


El rover Curiosity de la NASA ha encontrado en Marte una nueva y extraña roca que ha llamado la atención de los científicos. Cuando el vehículo explorador pasó por encima de la piedra, que ha sido denominada «Tintina», ésta se partió en dos revelando una superficie blanca y brillante en su interior. Los investigadores creen que la roca está compuesta del mismo material brillante hallado en la zona conocida como bahía de Yellowknife, donde se han encontrado fuertes indicios de minerales que contienen agua.
La fotografía de la roca ha sido obtenida por la cámara Mastcam del Curiosity, que puede tomar imágenes infrarrojas. Se trata de una piedra pequeña, de 3 x 4 cm. Según ha explicado la agencia espacial estadounidense durante la Conferencia de Ciencias Lunares y Planetarias (Texas), la misma cámara ha permitido a los científicos detectar agua en ciertos minerales. «Con Mastcam se pueden ver las señales de hidratación elevada en las estrechas vetas que surcan varias de las rocas de la región», ha explicado Melissa Rice, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, quien ha indicado que «cuando las vetas se ven más brillantes significa que contienen minerales hidratados».
La NASA también ha detectado hidrógeno, que parece ser parte de las moléculas de agua unidas a los minerales hallados debajo del rover. Así, los científicos creen que la arcilla que descubrió el Curiosity mientras perforaba la roca marciana debe haber sido creada a través de procesos ambientales húmedos.
La pasada semana, en el mismo lugar en el que ahora se han encontrado nuevas evidencias de agua, los análisis de Curiosity a la roca perforada determinaban que Marte pudo haber albergado vida en el pasado.

Fuente de información: www.abc.es/ciencia/

domingo, 17 de febrero de 2013

El agujero negro más joven de la galaxia


Científicos de la NASA han descubierto, gracias a las observaciones del telescopio espacial Chandra, el remanente de una supernova que puede contener el agujero negro más joven de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Este remanente, conocido como W49B, se encuentra a 26.000 años luz de la Tierra, aunque la explosión sucedió mil años antes (si hubiera sido visible, habría impresionado a nuestros antepasados del año 1.013). Lo que resulta inusual, y lo que ha puesto en la pista a los científicos, es que el remanente no es esférico, como lo son la mayoría, sino elíptico. Parece ser el producto de una rara explosión en la que la materia es expulsada a alta velocidad a lo largo de los polos de una estrella giratoria.
El remanente brilla intensamente en rayos X y otras longitudes de onda, por lo que Chandra pudo rastrear la evidencia de una explosión peculiar. De esta forma, el observatorio halló una firma inusual de elementos (hierro, azufre y silicio), repartidos de tal manera que coinciden con las predicciones para una explosión asimétrica. También es mucho más alargado y elíptico que la mayoría de los otros restos. Esto apunta a una muerte inusual de la estrella.
Los autores examinaron qué tipo de objeto compacto podría haber dejado la supernova. Generalmente, las estrellas masivas que colapsan en supernovas dejan un núcleo denso, llamado estrella de neutrones, uno de los objetos más grandiosos y espectaculares del Universo, tanto que una simple cucharadita de su materia puede pesar cientos de millones de toneladas. Pero aquí no había ni rastro. Esta ausencia implica que podría haberse formado un agujero negro.
 Fuente de información:www.abc.es/ciencia

sábado, 16 de febrero de 2013

Un planeta extrasolar del tamaño de la Luna


A 210 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Lyra, se encuentra el planeta extrasolar más pequeño encontrado hasta ahora que orbita una estrella similar a nuestro Sol. Ha sido localizado gracias altelescopio espacial Kepler de la NASA y según aseguran los astrónomos que lo han estudiado, su tamaño es un poco mayor que el de nuestra Luna e inferior incluso al de Mercurio, el planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar.
Tan pequeño es este objeto celeste que los científicos de la agencia espacial estadounidense que participan en este estudio lo definen como minúsculo y aseguran que su detección ha sido un desafío. Su tamaño es un tercio del de la Tierra e inferior al de Mercurio. Hasta ahora los científicos no habían sido capaces de encontrar planetas más pequeños que los de nuestro Sistema Solar.
Kepler-37b, como ha sido bautizado, forma parte del sistema planetario Kepler-37 que cuenta con, al menos, otros dos planetas. Kepler-37c tiene un tamaño ligeramente inferior a Venus mientras que Kepler-37d es el doble de grande que la Tierra.
Aunque su estrella parece similar a nuestro Sol, los científicos que firman este trabajo creen que el sistema planetario es bastante diferente al nuestro.
Los tres planetas orbitan su estrella a una distancia inferior a la que Mercurio lo hace del Sol, por lo que los astrónomos creen que se trata de mundos inhóspitos en los que las temperaturas son muy altas. De hecho, estiman que la superficie de Kepler-37b podría superar los 400º C.
Los científicos sugieren que lo más probable es que se trate de un planeta rocoso sin atmósfera y sin agua, y creen que no alberga vida como la conocemos en la Tierra. Dada la cercanía del planeta a la estrella, la cantidad de energía que recibe es tan alta que eliminaría cualquier atmósfera.
En pocos años los astrónomos han logrado elaborar un amplio catálogo de estos objetos gracias a los potentes telescopios espaciales, como Kepler, que fue lanzado al espacio en 2009. Su descubrimiento ha proporcionado a los científicos información muy valiosa sobre los sistemas planetarios y ha revelado que en el universo existen sistemas planetarios muy diferentes al nuestro.
El hallazgo del pequeño Kepler-37b demuestra los grandes y rápidos avances de los astrónomos en este campo, pues hasta hace no mucho sólo eran capaces de detectar exoplanetas mucho más grandes.
Para más información: www.elmundo.es

El robot 'Curiosity' logra recoger con éxito sus primeras muestras de roca marciana


Tras perforar con éxito la superficie del planeta rojo, 'Curiosity' ha proporcionado a los científicos la primera roca extraída del subsuelo marciano. "El 'Curiosity' ha logrado extraer la primera muestra jamás obtenida del interior de una roca de otro planeta. El principal objetivo de su misión es investigar si las condiciones del entorno marciano fueron alguna vez favorables para la vida microbiana.
A principios de febrero el vehículo utilizó por primera vez su brazo robótico perforador para extraer muestras de una roca marciana, una labor que completó con éxito el 9 de febrero. El agujero que realizó medía 1,6 centímetros de ancho y 6,4 centímetros de profundidad, según detalló la NASA. Las muestras del polvo de esta roca sedimentaria, llamada 'John Klein' en honor al jefe del Laboratorio de Ciencia Marte fallecido en 2011, puede ser clave para descubrir si hubo condiciones ambientales húmedas en la zona.
En otras regiones de Marte, como en el valle de Reull Vallis, se cree que hubo agua tiempo atrás. Imágenes de la sonda Mars Express descubrieron una enorme estructura de río con diferentes afluentes. En los cráteres que formó se cree que pueden existir actualmente restos de hielo.
Aunque antes que 'Curiosity' han pisado el Planeta Rojo otros vehículos robóticos, como los robots gemelos 'Opportunity' y 'Spirit' o ' 'Sojourner', el primer vehículo enviado por la NASA a Marte, ninguno de ellos llevaba incorporada la tecnología necesaria para perforar la superficie marciana.
Fuente de información:www.elmundo.es

domingo, 13 de enero de 2013

La Vía Láctea alberga 17.000 millones de planetas similares a la Tierra


La Vía Láctea alberga aproximadamente 17.000 millones de planetas de tamaño similar a la Tierra, según una nueva estimación de la NASA. Los últimos datos recopilados por la misión Kepler de la agencia espacial estadounidense, dedicada a la 'caza' de nuevos mundos fuera del Sistema Solar, sugieren que una de cada seis estrellas en nuestra galaxia podría alojar un planeta de tipo terrestre orbitando a su alrededor.
El trabajo de la misión Kepler, creado en 2009, consiste en localizar alrededor de las estrellas de la Vía Láctea planetas extrasolares con características similares al nuestro en "zonas habitables", es decir, con temperaturas ni muy frías ni muy calientes y con agua en su superficie.
El hecho de que existan 17.000 millones de planetas de tamaño similar a la Tierra en nuestra galaxia no implica que todos ellos sean habitables, pero aumenta la probabilidad de que en el futuro puedan descubrirse mundos con capacidad para albergar vida.
De hecho, en la vigésimo segunda reunión de la Asociación Americana de Astronomía, que se celebra esta semana en California, la NASA ha anunciado el descubrimiento de 461 candidatos a planetas, cuatro de los cuales podrían orbitar a su estrella en la "zona habitable", donde el agua líquida podría existir en su superficie.
Según ha informado la agencia espacial estadounidense, estos datos se han obtenido basándose en las observaciones realizadas desde mayo de 2009 hasta marzo de 2011. Los expertos han indicado que los resultados muestran un aumento constante en el número de candidatos a planetas de menor tamaño, "debido a la mejora de la tecnología", y en el número de estrellas con más de un planeta orbitando a su alrededor.
"Es especialmente interesante el hallazgo de cuatro nuevos planetas de menos del doble del tamaño de la Tierra, que se encuentran en la zona potencialmente habitable, donde podría tener agua líquida para mantener vida", ha explicado Burke.
El telescopio espacial Kepler identifica planetas candidatos midiendo el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas cuando los supuestos planetas que pasar por delante. Se conoce como la técnica del "tránsito". Para determinar que existe un planeta orbitando la estrella se necesita, por lo menos, tres tránsitos verificados.
 Fuente de información: www.elmundo.es

La estructura más gigantesca del universo


Un equipo internacional de astrónomos, liderado por académicos de la británica Universidad de Central Lancashire (UCLan), ha descubierto la estructura más grande conocida en el Universo. El gran grupo cuásar (LQG) es tan grande que un vehículo que viaje a la velocidad de la luz tardaría alrededor de 4.000 millones de años en cruzarlo.



Los cuásares son los núcleos de las galaxias de los primeros días del universo que se someten a períodos breves de brillo extremadamente alto, lo que los hace visibles a través de enormes distancias. Estos períodos son «breves» en términos astrofísicos, pero en realidad duran de 10 a 100 millones de años.
Los cuásares tienden a agruparse en grupos o «estructuras» de tamaño sorprendentemente grande, formando grandes grupos cuásar o LQG (por sus siglas en inglés).
El nuevo LQG no es solo significativo por su tamaño, sino que también desafía el principio cosmológico, la suposición de que el Universo, cuando se ve en una escala lo suficientemente grande, se ve igual sin importar desde donde se está observando.
La teoría moderna de la cosmología se basa en el trabajo de Albert Einstein, y depende de la asunción del principio cosmológico. El principio se supone, pero nunca ha sido demostrado con observaciones «más allá de toda duda razonable».
Para dar una idea de la escala, nuestra galaxia, la Vía Láctea, se separa de su vecina más cercana, la galaxia de Andrómeda, por unos 0,75Megapársecs (Mpc) (el pársec es una unidad de longitud utilizada en astronomía, paralaje de un segundo de arco o arcosegundo- o 2,5 millones de años luz.)
Grupos enteros de galaxias pueden tener 2-3 Mpc de ancho, pero un LQG puede tener 200 Mpc o más de diámetro. Basado en el principio cosmológico y la teoría moderna de la cosmología, los cálculos sugieren que los astrofísicos no deberían ser capaces de encontrar una estructura más grande de 370 Mpc.
Dimensiones desafiantes
Sin embargo, el grupo recién descubierto tiene una dimensión de 500 Mpc. Pero debido a que es alargado, su dimensión más larga llega a los 1.200 Mpc (4 millones de años luz), unas 1.600 veces mayor que la distancia de la Vía Láctea a Andrómeda.
Es la estructura más grande jamás vista en el Universo entero. Esto es muy emocionante, sobre todo porque va en contra de nuestra comprensión actual de la escala del Universo.
Incluso viajando a la velocidad de la luz, llevaría 4.000 millones de años luz cruzar esta estructura. Esto desafía el principio cosmológico, que ha sido ampliamente aceptado desde Einstein.
Fuente de información: www.abc.es

viernes, 4 de enero de 2013

Cien mil millones de planetas en la Vía Láctea


Cien mil millones. Ese es el número de planetas que, como mínimo, contiene nuestra galaxia, la Vía Láctea, según un estudio realizado por Jonathan Swift, del Instituto Caltech de Pasadena. Básicamente, hay un planeta por cada estrella.
Swift y sus colegas llegaron a esta conclusión tras estudiar un sistema de cinco mundos llamado Kepler 32, a unos 915 años luz de la Tierra. Los cinco mundos fueron detectados con el Telescopio Espacial Kepler, de la NASA, que mide el pequeño oscurecimiento que causa un planeta cuando pasa por delante de su estrella.
Los planetas de Kepler 32 orbitan alrededor de una estrella enana de la clase M, (una enana roja) las más comunes y abundantes en nuestra galaxia. De hecho, se piensa que cerca del 75% de las cien mil millones de estrellas que contiene la Vía Láctea son de esta misma clase.
Además, los cinco mundos del sistema Kepler 32 tienen un tamaño similar al de la Tierra y orbitan bastante cerca de su estrella, algo en lo que coinciden con muchos otros planetas descubiertos alrededor de otras estrellas de la misma clase. Pueden, por lo tanto, ser considerados como un "estandar" para la búsqueda de mundos dentro de nuestra galaxia.
Kepler solo puede detectar sistemas planetarios si éstos están orientados correctamente con respecto al telescopio. De otro modo, el instrumento es incapaz de detectar el leve oscurecimiento de la estrella que se produce cuando uno de sus planetas pasa por delante de ella. Los investigadores, pues, calcularon cuáles son las posibilidades de que un sistema planetario alrededor de una estrella enana del tipo M tenga precisamente esa orientación. Después, combinaron la cifra con el número de sistemas que el telescopio es capaz de detectar y obtuvieron una estimación de cien mil millones de planetas.
El equipo sólo consideró mundos que orbiten muy cerca de estrellas enanas de la clase M. El análisis, por lo tanto, no incluye a los eventuales mundos exteriores que podrían tener esas mismas estrellas, ni tampoco a los planetas que orbitan alrededor de estrellas de otras clases.
Por lo tanto, nuestra galaxia podría tener muchos más mundos de los que sugiere la estimación, quizá hasta el doble (doscientos mil millones), lo que implicaría una media de dos planetas por estrella.
Fuente de información: www.abc.es