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sábado, 16 de noviembre de 2013

Descubren un hongo en la Amazonía que devora plástico

Científicos estadounidenses descubren un hongo de las selvas de Ecuador, Pestalotiopsis Microspora, que es capaz de degradar poliuretano, usándolo como fuente de alimento. Hasta ahora se creía que este tipo de plástico no podía interactuar con los procesos naturales de descomposición y reciclaje de materiales.
Un grupo de estudiantes de bioquímica molecular de la Universidad de Yale, con el profesor Scott Strobel a la cabeza, se adentró en las selvas del Amazonas para "experimentar el proceso de investigación científica de manera amplia y creativa".
En busca de organismos endófitos, capaces de vivir en simbiosis con otros sin causar enfermedad, los investigadores hallaron un hongo con un apetito voraz, capaz de sobrevivir con una dieta basada en poliuretano, e incluso es el único que puede hacerlo sin presencia de oxígeno.

El hongo es una fuente prometedora de biodiversidad de la cual observar propiedades metabólicas útiles para la biorremediación.
Los investigadores aseguran que se trata de un descubrimiento fundamental para futuras aplicaciones de basureros, ya que el poliuretano, que se utiliza en la elaboración de fibras sintéticas, puede tardar cientos de años en descomponerse.


Fuente de información: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/38848-Descubren-un-hongo-en-Amazon%C3%ADa-que-devora-plastico

miércoles, 7 de agosto de 2013

Plantan árboles en el desierto para disminuir los efectos del cambio climático.

Científicos alemanes han desarrollado una técnica consistente en la plantación de la «Jatropha curcas» a gran escala, en zonas áridas y secas para capturar CO2
Mientras el planeta empieza a sentir los efectos del aumento del dióxido de carbono en la atmósfera y el consecuente aumento global de la temperatura, los investigadores están buscando un «plan b» para mitigar los efectos del cambio climático.
Un grupo de científicos alemanes han desarrollado un método para que la captura de dióxido de carbono, se haga de forma natural, es decir, a través de los árboles. La técnica, «Carbon farming», consiste en plantar árboles en regiones áridas a gran escala para capturar CO2.
Cuando se trata de capturar dióxido de carbono de la atmósfera, el equipo de trabajo ha mostrado que la planta «Jatropha curcas», es la más idónea. Es una planta oleaginosa de cuyas semillas se obtiene aceite a partir del que puede producirse biódiesel. 
Es originaria de México y Centroamérica, pero que crece en la mayoría de los países tropicales. Se la cultiva en América Central, Sudamérica, Asia, India y África.
Es muy resistente a la aridez por lo que puede ser plantada en zonas calurosas y secas, en tierras que no son apropiadas para obtener alimentos. Esta planta, lógicamente también necesita agua, por lo que las áreas costeras donde se puede desalinizar el agua de mar es ideal para esta plantación.
El estudio muestra que una hectárea de Jatropha puede capturar hasta 25 toneladas de dióxido de carbono atmosférico por año, durante un periodo de 20 años. Una plantación que ocupara el 3% del desierto árabe, podría, por ejemplo, absorber en un par de décadas todo el CO2 producido por los vehículos en Alemania durante el mismo periodo de tiempo. 
Con mil millones de hectáreas cultivadas, se podría absorber una porción significativa del CO2 que está en la atmósfera desde la revolución industrial.
Pero hay más ventajas: el precio de esta técnica va de los 42 a los 63 euros por tonelada de CO2, haciéndola competitiva con otras técnicas de captura y almacenamiento. Además, después de unos años, las plantas podrían producir bioenergía que puede servir para «alimentar» los sistemas de irrigación y desalinización.
Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130801


viernes, 3 de mayo de 2013

Urge limpiar el espacio.


Unos 5.000 lanzamientos realizados desde que comenzó la era espacial han ensuciado tanto las órbitas terrestres que ha llegado el momento de empezar a limpiar la basura acumulada ahí arriba y que pone en peligro los satélites en funcionamiento. No basta, por tanto, con reducir el ritmo de producción de más y más basura, sino que hay que pensar ya en tecnologías y estrategias para quitarla, advierten los expertos. Un artefacto que salga al espacio, se aproxime a un viejo satélite apagado y lance una gran red para capturarlo y conducirlo hacia su destrucción controlada es una idea. Otra estrategia posible sería la pesca de fragmentos de basura espacial con una especie de arpón para enganchar y arrastrar el desecho. Los ingenieros estudian diferentes opciones, pero lo que está claro es que hay que actuar cuanto antes. Las medidas para mitigar el problema de la basura espacial, si los diseñadores de satélites y los operadores de misión las implementan adecuadamente, pueden cortar el crecimiento de la población de desechos en órbita. Sin embargo, la retirada activa de basura es necesaria para revertir el crecimiento de fragmentos.
Actualmente, hay unos 170 millones de fragmentos de basura espacial de tamaño superior a un milímetro, según las estimaciones de los expertos, 670.000 de los cuales son mayores de un centímetro y 29.000 de más de 10 centímetros. A las altas velocidades que llevan, incluso los más pequeños suponen un peligro para los artefactos espaciales funcionando, ya que su impacto puede afectar a partes vitales del mismo. Pero cuando tienen ya un tamaño considerable, los efectos son fácilmente catastróficos. Por ejemplo, los expertos de la ESA han recordado que la colisión en el espacio de un satélite estadounidense de comunicaciones (Iridium-33) con un satélite militar ruso (Kosmos-2251) provocó la destrucción de ambos y generó más de 2.200 trozos observables.
El peligro es constante. La misma Estación Espacial Internacional (ISS) tiene que maniobrar de vez en cuando para evitar el riesgo de colisión con un fragmento de basura espacial que podría incluso ser letal para los astronautas: una perforación en el fuselaje y la despresurización del campamento orbital supondría una grave emergencia, en el mejor de los casos.
La basura no está repartida uniformemente, sino que hay algunas órbitas especialmente sucias: las comprendidas entre 800 y 1.000 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre. La concentración aumenta el riesgo para los satélites que operan a dicha altura, pero también facilitaría el desarrollo de misiones de retirada de artefactos viejos o piezas, señalan los expertos.
Aproximadamente 1.000 satélites (sobre todo de telecomunicaciones, meteorológicos, de navegación, científicos y de observación de la Tierra) están activos en órbita actualmente. Su destrucción tendría un coste inmenso.
Existen normas y recomendaciones sobre los artefactos en órbita, como no apurar el uso de los satélites hasta el punto de que puedan fallar y quedar descontrolados, dirigir los artefactos a las llamadas órbitas cementerio donde no supongan peligro para los equipos activos, o los dispositivos de las etapas superiores de los cohetes para favorecer su destrucción rápida por reentrada en la atmósfera. Pero el crecimiento de la basura espacial demuestra que esto no es suficiente.
La empresa Astrium, el gigante espacial europeo, se ha declarado “comprometida con el desarrollo de tecnologías apropiadas para mitigar y solucionar los problemas relacionados con la basura espacial”. Sus desarrollos están enfocados al blindaje y adaptación de los diseños de sus vehículos espaciales para reducir su vulnerabilidad respecto a pequeños desechos y a las últimas fases de misión para evitar que dichos vehículos se conviertan en basura espacial.

domingo, 14 de abril de 2013

El Gobierno aprueba un plan para intentar reducir la contaminación.


El Consejo de Ministros ha aprobado la propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), el Plan Nacional de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera 2013-2016 (Plan AIRE), una iniciativa que incluye 78 medidas con el objetivo de "reducir la contaminación" y "mejorar la calidad del aire en las ciudades".
Este plan incorpora actuaciones pretende complementar los planes aprobados por otras administraciones públicas y reducir los niveles de emisión a la atmósfera de los contaminantes más relevantes y con mayor impacto sobre la salud.
Incluye la puesta en marcha de 27 medidas horizontales que deben mejorar, en general, diversos aspectos relacionados con la calidad del aire e inciden sobre los ámbitos de la información, sensibilización ciudadana, Administración, I+D+i y fiscalidad. Entre ellas, se prevé evaluar la inclusión de criterios de calidad del aire en el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica.
Asimismo, el Plan AIRE incorpora otras 51 medidas dirigidas a reducir las emisiones producidas en sectores concretos -industria, construcción, transporte tráfico, transporte-aeropuertos, agricultura y ganadería y residencial, comercial e institucional- y propone incentivar los vehículos más limpios.
De la misma forma, el MAGRAMA destaca el fomento de la "sensibilización ciudadana" y señala que "recoge mejoras en la información disponible en materia de calidad del aire". Entre otros aspectos, establece que pueda estar disponible en tiempo real de una forma sencilla e incluye la implementación del sistema español de información, vigilancia y prevención de la contaminación atmosférica.
También propone la inclusión de la calidad del aire en la formación académica del ciclo de secundaria, mientras que, en el ámbito de la Administración, plantea el establecimiento de criterios para la adquisición de vehículos ecoeficientes.
El Plan AIRE ha contado con la colaboración de las comunidades autónomas, las entidades locales y otros departamentos ministeriales, así como de los organismos científicos adscritos a éstos.
Fuente de información: www.elmundo.es/elmundo/

La 'aspiradora' marina de plásticos


Uno de los mayores problemas de nuestra era son los vertidos de plásticos.
En los océanos y mares estos elementos ocasionan la muerte de cientos de miles de animales acuáticos cada año y provocan también la acumulación de sustancias contaminantes dentro la cadena alimentaria. Suponen también importantes inversiones en equipos de limpieza, degradan las zonas turísticas e incluso dañan a las embarcaciones.
Con el objetivo de combatir esta lacra ecológica del siglo XXI, el joven holandés Boyant Slat, ganador de diversos premios de diseño técnico y creador de la Fundación Cleanup Ocean, ha presentado un novedoso, tecnológico y efectivo concepto que permitiría la limpieza y reciclaje de la superficie marina. Según anunció durante una de las charlas de la Universidad de Delf, Boyant Slat pretende recoger ni más ni menos que siete millones de toneladas de materiales plásticos al año con su último invento.

Se trata del Ocean Cleanup Array, una especie de aspiradora para la superficie marina, que se ayuda de unos brazos flotantes que dirigen el plástico hacia las plataformas de tratamiento, filtrado y selección que está desarrollando. En esta misma base también se almacena el material para su posterior transporte y reciclaje. "Uno de los problemas consiste en que no hay fotos de los lugares más ensuciados y así es complicado porque los elementos plásticos están repartidos a través de millones de kilómetros cuadrados", dice Boyan. Este equipo es un sistema rentable y ecológico ya que las plataformas ideadas por Boyant Slat se nutren para su actividad tanto de la energía solar como de la energía generada por las corrientes marinas y las olas. 

Además, no emplea redes para evitar las capturas accidentales de especies marinas como ocurre con los sistemas tradicionales que abarcan áreas mucho más grandes.
El proyecto holandés, que todavía se encuentra en fase de desarrollo cuenta con un equipo de cerca de 50 ingenieros, modeladores, técnicos y expertos, así como un gran número de estudiantes ilusionados en mejorar el estado de nuestras costas.
Podéis seguir la evolución del mismo en: http://www.boyanslat.com/

La Paulownia tormentosa


La Paulownia tormentosa  es un árbol que puede habitar en el peor de todos los suelos. También llamado Kiri o árbol emperatriz, puede llegar a medir 27 metros, tiene grandes hojas y se extendió hacia Europa en el s .XIX.
Otro dato muy curioso sobre el Kiri es que absorbe diez veces más dióxido de carbono que cualquier árbol y emite grandes cantidades de oxígeno, lo que lo convierte en un aliado con gran potencial para luchar contra el cambio climático.
Tiene la capacidad para resistir al fuego, ya que puede regenerar sus raíces y vasos de forma rápida incluso en terrenos casi estériles. Por ello, se usa como «planta pionera» en suelos poco fértiles puesto que sus hojas, ricas en nitrógeno, aportan nutrientes al suelo al descomponerse, mientras que sus raíces previenen la erosión.
Gracias a ser un árbol ejemplar, en 2008 se inició en Texas un proyecto denominado The Kiri Tree Revolution, con el objetivo de plantar un millón de estos árboles para purificar el contaminado suelo de este estado norteamericano y lograr que vuelva a ser apto para el crecimiento de especies vegetales.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Vajilla comestible hecha con trigo


Una empresa de Taiwán fabrica platos, cubiertos, cuencos y palillos a partir de trigo, para que si te quedas con hambre te los puedas comer.
Esta compañía pensó en la gente que se queda con hambre y en la pereza que da tener que poner el lavavajillas o lavar a mano todos los utensilios que hemos usado, pues bueno,  ¡ahora podremos comérnoslos!
Quizá no sean una buena solución si vas a tomar sopa caliente o cereales, pero para la mayoría de comidas funcionan perfectamente. Tras acabar tu comida te puedes comer la vajilla de galleta.

Fuente de información: www.nosabesnada.com

domingo, 14 de octubre de 2012

Envases comestibles para alimentos


David Edwards, profesor de la Universidad de Harvard, ha inventado WikiCells, una piel comestible que puede sustituir sin problema los envases que usamos hoy en día, y además protege todo tipo de alimentos tanto alimentos sólidos como líquidos.
Este curioso invento está basado en el principio biológico de la cáscara de algunos frutos como el coco, la naranja, etc. En un futuro, todo esto puede revolucionar el mercado ya que dejaran de usarse materiales no biodegradables con base de plástico u otros materiales no biodegradables.