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sábado, 16 de noviembre de 2013

Hallan en el Tíbet los restos del primer felino que pisó la Tierra

Un equipo de paleontólogos estadounidenses y chinos ha descubierto en el Tíbet el fósil más antiguo jamás encontrado de una especie extinguida de felino. El vestigio, compuesto por varios fragmentos de cráneo, pertenece a la especie "Panthera blytheae", similar a la onza o guepardo, también conocido como leopardo de las nieves.
Según explican los expertos en la revista británica Proceedings of the Royal Society B., el fósil tiene una antigüedad de entre 4,1 y 5,9 millones de años, una cifra superior a la del último fósil de la misma especie descubierto hace unas décadas en Laetoli (Tanzania), pues se consideró que tenía 3,7 millones de años.
El hallazgo se produjo en la cordillera asiática del Himalaya en 2010 y refuerza la teoría de que los grandes felinos de la familia de los "Pantherinae" evolucionaron en Asia Central y no en África como apuntaban algunos expertos.
"Este descubrimiento responde a muchas preguntas que teníamos sobre la forma en que estos animales evolucionaron y se extendieron por todo el mundo", destacó Jack Tseng, de la Universidad de Sur de California.
"Este es un hallazgo muy importante que llena una gran brecha en el registro fósil", dijo Manabu Sakamoto, experto en la evolución de esta especie en la Universidad de Bristol (suroeste de Inglaterra).
Los paleontólogos estadounidenses y chinos, que usaron datos anatómicos y análisis de ADN para determinar el origen y la edad de los restos, desenterraron un centenar de fósiles de un acantilado en una expedición en la Cuenca Zanda, una zona remota situada en el suroeste del Tíbet.
Tseng y su equipo planean regresar a la zona el próximo verano en busca de más muestras de la familia conocida popularmente como los "gatos grandes", formada por leones, jaguares, tigres y leopardos.


Fuente de información: www.abc.es/ciencia/

viernes, 31 de mayo de 2013

¿Fue el Aurornis xui la primera ave de la Tierra?

Un fósil de hace unos 150 millones de años que languidecía en los archivos de un museo chino podría ser la primera de las aves de la Tierra. La criatura emplumada, llamada Aurornis xui, medía medio metro del pico a la cola, tenía pequeños y afilados dientes y largas extremidades con las que podía desplazarse por los bosques del Jurásico. Los únicos restos que se conocen del Aurornis fueron descubiertos por un agricultor en la provincia china de Liaoning. Fueron depositados en un museo de Yizhou hasta que el año pasado los encontró el paleontólogo Pascal Godefroit, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales de Bruselas.
Probablemente el Aurornis no podía volar, aunque es difícil asegurarlo, ya que las plumas de los fósiles no están bien conservadas. En cambio es posible que utilizara sus alas para deslizarse de árbol en árbol. Para el investigador, los huesos de la cadera del animal marcan claramente su relación con las aves modernas. Además, el Aurornis se caracteriza por sus pequeños dientes, muy afilados, y sus largas patas que le servían para corretear por los bosques jurásicos.
La línea entre los dinosaurios y las aves se ha vuelto muy borrosa en los últimos años por el descubrimiento de nuevos fósiles con plumas en China. Godefroit cree que el Aurornis precedió al más avanzado arqueoptérix, las consideradas hasta ahora aves más primitivas, cuyo propio lugar en el árbol genealógico aviar ha sido durante mucho tiempo objeto de controversia.

 Fuente de información: www.abc.es/ciencia/20130530/

lunes, 25 de marzo de 2013

Las erupciones volcánicas causaron la 4º gran extinción


Un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachussets y la Universidad de Columbia acaba de establecer, por primera vez, que la gran extinción de finales del Triásico, hace unos 200 millones de años, coincide en el tiempo con una serie de"mega erupciones" volcánicas que arrojaron a la superficie más de tres millones de km. cúbicos de lava. Entonces, y en un lapso de unos pocos miles de años, desaparecieron la mitad de las especies que poblaban la Tierra.
Los científicos la conocen como la cuarta gran extinción. Sucedió hace unos 200 millones de años, en la frontera temporal entre el Triásico y el Jurásico y causó la desaparición del 50% de las especies vivas del planeta. Cuando el mundo empezó a recuperarse, fue la estirpe de los dinosaurios la que ocupó los nichos ecológicos que habían quedado vacíos tras la catástrofe. A partir de ese momento ellos, los dinosaurios, heredaron la Tierra y dieron comienzo a un reinado de 135 largos millones de años que no terminaría hasta que sobrevino otra gran extinción, la quinta, hace 65 millones de años.
La  quinta gran extinción tuvo mucho que ver con la caída de un meteorito de unos diez km. de diámetropero las cosas no están tan claras con respecto a la cuarta. Los científicos, de hecho, no terminan de ponerse de acuerdo sobre su causa y son varias las teorías que intentan explicar lo que sucedió.
Ahora, y tras examinar durante años numerosos yacimientos desde Estados Unidos al Norte de Africa, un grupo de investigadores ha conseguido enlazar la abrupta desaparición de la mitad de las especies que poblaban la Tierra hace 200 millones de años con una serie de gigantescas erupciones volcánicas. Erupciones que causaron cambios climáticos tan drásticos y rápidos que la mayor parte de las criaturas, sencillamente, no consiguieron adaptarse a las nuevas condiciones.
El nuevo estudio reúne evidencias de trabajos anteriores y las reinterpreta a la luz de las nuevas técnicas para la datación de rocas. El autor principal de la investigación, Terrence Blackburn, utilizó, en efecto, el decaimiento de los isótopos de uranio para llegar a la datación exacta del basalto, un tipo de roca dejada por las erupciones. El basalto analizado en el estudio procede de la Provincia Magmática del Atlántico Central (CAMP), una serie de erupciones masivas que comenzaron hace cerca de 200 millones de años, al mismo tiempo que casi todas las tierras emergidas del planeta se agrupaban en un único y enorme supercontinente.
Aquellas erupciones arrojaron a la superficie más de tres millones doscientos mil km. cúbicos de lava en cuatro súbitas oleadas y en un intervalo de pocas decenas de miles de años, dando origen a una grieta en el supercontinente que, con el tiempo, terminó por convertirse en el actual Océano Atlántico. Restos de aquella inmensa colada de lava se encuentran, hoy, repartidos entre las dos américas y Africa.
Blackburn y sus colegas demostraron que la primera gran erupción se produjo en lo que hoy es Marruecos y que las dos siguientes, en las actuales Nueva Escocia y Nueva Jersey, llegaron 3.000 y 13.000 años después, respectivamente.
Así, y en apenas unos pocos miles de años, las condiciones del planeta se fueron deteriorando debido a una serie de "golpes" volcánicos sucesivos que envenenaron la atmósfera y cambiaron el clima para siempre, llevándose por delante a los últimos grandes anfibios y a una buena parte de los reptiles que por aquél entonces dominaban el mundo.

 Fuente de información: www.abc.es/ciencia/

miércoles, 23 de enero de 2013

El cerebro de un ampelosaurio descubierto en Cuenca


Los restos de un gigantesco ampelosaurio hallado en 2007 en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca) han permitido la reconstrucción en 3D del cerebro del animal, que sólo alcanzaba los ocho centímetros de largo. El trabajo se ha llevado a cabo gracias a los restos fosilizados de su cráneo, de unos 70 millones de años de antigüedad (Cretácico superior).
Hasta ahora, sólo se conoce una especie de este género, 'Ampelosaurus atacis', que fue descubierta en Francia. No obstante, las diferencias entre el fósil español y el francés no excluyen la posibilidad de que pudiera tratarse de dos especies diferentes.
El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Fabien Knoll, que ha dirigido la investigación, considera que "serían necesarios más restos para garantizar que se trate de una nueva especie". Por ello, el equipo ha clasificado al ejemplar como 'Ampelosaurus sp.', lo que deja abierta su identificación a nivel especifico.
El ampelosaurio pertenece al grupo de los saurópodos, dinosaurios de gran tamaño que llegaron a colonizar grandes extensiones del planeta durante la Era Mesozóica (hace entre 253 millones de años y 66 millones de años). En concreto, se trata de un titanosaurio, un grupo de herbívoros dominantes en la última mitad del Cretácico (última fase del Mesozoico).
Los primeros saurópodos surgieron unos 160 millones de años antes de la aparición del ampelosaurio. No obstante, a pesar de ser el fruto de una larga evolución, el cerebro del ampelosaurio no muestra ningún desarrollo notable. Para el investigador del CSIC, "el aumento del tamaño del cerebro no ha sido favorecido durante la evolución de los saurópodos".
Otra de las características halladas en la reconstrucción cerebral del saurio conquense es el pequeño tamaño de su oído interno, lo cual podría indicar que el ampelosaurio no estaría adaptado a mover rápidamente ni los ojos, ni la cabeza, ni el cuello.
En enero de 2012, Knoll lideró la investigación para recrear el cerebro de otro saurópodo, 'Spinophorosaurus nigeriensis'. La simulación en 3D de su cerebro reveló que dicho ejemplar, al contrario de lo que ha evidenciado el estudio de la caja craneana de ampelosaurio, presentaba un oído interno muy desarrollado.
La investigación ha contado con la colaboración de investigadores de la Universidad de Ohio (EE.UU), la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Fuente de información: www.elmundo.es

domingo, 13 de enero de 2013

Hallan el fósil de un Thalattoarchon


Un equipo internacional de científicos ha descubierto en lo que ahora es el desierto de Nevada (EE.UU.) el fósil de un antiguo depredador marino de 8,6 metros de largo que debía de sembrar el terror en los mares del Triásico, hace 244 millones de años. Dotado de un enorme cráneo y mandíbulas armadas con grandes dientes de bordes cortantes, era capaz de atacar y devorar sin problemas a presas de su mismo gigantesco tamaño. Según los científicos, el Thalattoarchon saurophagis(soberano del mar, comedor de lagartos), como ha sido bautizado, representa el primer gran depredador en las cadenas alimentarias marinas que se alimenta de animales con un tamaño similar al propio. La investigación aparece publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y ha sido financiada por la National Geographic Society.

El Thalattoarchon es un representante temprano de los ictiosaurios, un grupo de reptiles marinos que vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios y que vagaron por los océanos durante 160 millones de años.
Fuente de información: www.abc.es

viernes, 21 de diciembre de 2012

El último dodo



En 1755, cerca de 7 décadas después de la muerte del último pájaro dodo (en 1662 se avistó por última vez, se estima que se extinguieron cerca del año 1690), que daba un solo ejemplar embalsamado en el mundo, en el Ashmolean Museum de Oxford. Sin miramientos para con su inconmensurable valor científico, el director del museo consideró que el ejemplar estaba ya “desagradablemente mustio” y decidió quemarlo.
A día de hoy, los restos mejor conservados y los únicos que guardan tejido blando del ave son una cabeza y unas patas de un mismo individuo, que se exponen en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. Sin embargo, en comparación con un individuo entero son poca cosa. Las reservas de material genético del dodo que fue quemado en 1755 serían de inestimable valor científico en nuestra época.
Fuente de información: www.nosabesnada.com

                                                                                 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Hallan en Asturias el fósil de reptil marino más completo de la península


Se han encontrado restos de 196  millones de años pertenecientes a un ejemplar de ictiosaurio, con semejanzas al delfín actual, que medía unos cinco metros de longitud y se caracterizaba por ser un gran nadador.