sábado, 25 de enero de 2014

¿Cómo se consultaba el Oráculo de Delfos?

El oráculo de Delfos, situado en el templo dedicado a Apolo del santuario del mismo nombre al pie del monte Parnaso, en Grecia, era uno de los centros religiosos más importantes del mundo helénico. Para consultarlo había que trasladarse hasta el recinto sagrado, ofrecer a Apolo una tarta hecha con miel y sacrificar una cabra, que se quemaba en una hoguera rociándola con agua. Si el cuerpo del pobre animal temblaba durante la ofrenda, significaba que Apolo accedería a hablar.

El oráculo estaba a cargo de una anciana, la Pitia
, y un hombre, el Profeta. Tras la pregunta que le hacía el solicitante, la sacerdotisa, instalada en la cripta del templo e inclinada sobre su trípode, entraba en comunicación con el dios. Mientras, masticaba hojas de laurel, espolvoreaba harina y bebía largos tragos del agua que manaba de la fuente sagrada. Si sus palabras, como sucedía a menudo, resultaban absurdas o ininteligibles, el Profeta estaba allí para ayudar a interpretarlas.



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Las aplicaciones móviles de salud están de moda

El mundo de las aplicaciones o apps crece que es una barbaridad. Más allá de las que nos permiten intercambiar mensajes con nuestros amigos y de aquellas que nos avisan de la presencia de cualquier tipo de radar cercano, existen otras que pueden ayudarnos a mejorar la calidad de vida desde el ámbito de la salud. Y es que tanta es ya la relación entre las nuevas tecnologías y el mundo de la salud que incluso la Organización Mundial de la Salud habla ya de ‘mHealth’ o ‘salud móvil’, y la define como el ‘uso de móviles y tecnologías inalámbricas para apoyar el logro de objetivos de salud’. Aquí incluimos, entre otras cosas, los servicios educativos como los apoyos terapéuticos. Pero, si vamos un poco más allá de la pura intervención en condiciones clínicas, como pueden ser la ansiedad, el abuso de sustancias o la depresión, existen múltiples aplicaciones que están destinadas al bienestar y situadas más próximas al mundo de la prevención de enfermedades. Éstas se han llamado ‘tecnología positiva’ según describen Andrea Gagglioli y Giuseppe Riva en su eBook titulado Medicine Meets Virtual Reality 2.0.

Cada día nos preocupamos más por nuestra salud y queremos cuidarnos de forma integral. Por ello se crean aplicaciones para cuidar cuerpo y mente de forma conjunta. Aquí tienes algunos ejemplos del vínculo entre la tecnología y el cuidado del cuerpo a través de las apps:
Runkeeper: esta es una de las aplicaciones más populares para hacer ejercicio físico. Nos permite ver las estadísticas sobre la distancia que recorremos, nuestro ritmo en la carrera y como aspecto social, nos permite competir con amigos, ideal para motivar a cualquiera.
Fitbit: le toca el turno a la alimentación equilibrada. Esta aplicación te permite plantearte un objetivo calórico diario y regular su cumplimiento a medida que vamos introduciendo lo que comemos y las actividades que hacemos a lo largo del día…. Feedback casi inmediato.
Unobrain: esta es la primera aplicación de iOS que te permite entrenar tu cerebro con más de 30 juegos y en varias áreas cognitivas, todo en español. Pon en forma tu memoria, tu concentración o sé más rápido en procesar la información. Porque el cerebro también forma parte de tu cuerpo y se merece un cuidado igual de especializado.
Buddhist Meditation Trainer: si lo que buscas es meditar y relajarte, esta aplicación puede serte útil con su melodías inspiradas en el Budismo, sus frases inspiradoras y un temporalizador que te ayuda a mantener ese estado durante un tiempo cada vez mayor.


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¿Por qué se cultivan tantos tulipanes en Holanda?

Los tulipanes llegaron a Europa a finales del siglo XVI y pronto comenzaron a convertirse en piezas de coleccionistas en los Países Bajos, cuya economía iba viento en popa gracias a los negocios y al éxito de laCompañía Holandesa de las Indias Orientales. Concretamente, los cultivados en Holanda estaban afectados por un virus que les proporcionaba una variada gama cromática, lo que aumentaba su exotismo y también su precio. En 1623 un solo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines, cuando los ingresos medios anuales rondaban los 150. Durante la década de 1630, muchos holandeses invirtieron enormes sumas de dinero en esta flor, porque pensaron que jamás se devaluaría su precio. Los beneficios llegaron a superar el 450% de la inversión inicial.

El mercado de tulipanes se disparó, lo que dio lugar a una inquietante burbuja económica, la primera de la que hay constancia en la historia. Además, en 1636 se declaró una epidemia de peste bubónica que se cobró muchas vidas en Holanda y dejó sin mano de obra a los viveros. Aquel desastre incrementó los precios en el mercado, lo que no fue un obstáculo para que los compradores se hipotecaran aún más y siguieran adquiriendo flores. La tulipomanía fue de tal calibre que los especuladores compraban bulbos virtuales en catálogos de ventas diseñados para incautos de todas las clases sociales.

A principios de 1637, los especuladores más avispados intuyeron que el mercado se iba a desinflar, de modo que decidieron vender sus preciados tulipanes. Aquellas primeras ventas contagiaron rápidamente al mercado, lo que provocó el pánico en el país. Los que no reaccionaron a tiempo se encontraron con bulbos que habían comprado a precio de oro y que ya no podían vender. Como en posteriores burbujas financieras, la explosión de la del tulipán arruinó a muchos holandeses e hizo ricos a los pocos que vendieron momentos antes de producirse el crack. A pesar del desastre que causaron, hoy los tulipanes siguen siendo uno de los símbolos de Holanda.


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Trabajar después de los 65 años afecta a la memoria.

Existen algunos estudios recientes que señalan que trabajar después de los 65 años podría ser beneficioso para el funcionamiento cognitivo (Roberts y cols., 2011), aunque también existen datos que indican lo contrario. En esta situación, Kandauda Wickrama y Catherine Walker, de la Universidad de Georgia en Estados Unidos han publicado un interesante estudio sobre la relación entre el trabajo después de los 65 años y el funcionamiento de la memoria. Evaluaron a una muestra de 8.165 personas mayores de 65 años en tres momentos temporales entre 2002 y 2006, recogiendo información sobre su situación laboral (trabajo a tiempo completo, retirado…), el tipo de trabajo que realizaban (manual, profesional…) y variables como edad o nivel educativo. También evaluaron su memoria inmediata presentándoles una lista de diez palabras que tenían que aprender y pidiendo que los participantes repitiesen en voz alta todas aquellas palabras que pudieran recordar inmediatamente tras acabar su presentación. Después de varios minutos, evaluaban su memoria demorada pidiéndoles de nuevo que recordasen la misma lista de palabras.

El resultado del estudio mostró que la situación laboral fue un buen predictor de la tasa de deterioro de la memoria inmediata entre el 2002 y el 2006. Aquellas personas mayores de 65 años que habían mantenido un trabajo a tiempo completo mostraron un menor declive en la memoria inmediata, incluso tras controlar otras variables como la edad.

Como los propios autores sugieren, es muy posible que estar ‘en activo’ laboralmente hablando, suponga mantener un mayor nivel de ejercicio de la memoria inmediata, y conservar ciertos hábitos de vida intelectual y social en la vida adulta ya ha demostrado favorecer un mejor nivel de rendimiento cognitivo. Queda aún por averiguar el papel que variables como el estrés laboral tienen sobre esta relación entre trabajo y memoria.


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¿Es cierto que las personas que nacen en invierno tienen sueldos más bajos?

Las estadísticas sugieren que las personas que nacen en diciembre, enero o febrero tienen, por lo general, menos educación, menores niveles de inteligencia, una salud más pobre y menos ingresos que los individuos que nacen en otras estaciones del año. Según un reciente estudio de los economistas Kasey Buckles y Daniel Hungerman, de la Universidad de Notre Dame (EE UU), este fenómeno se debe a que es más frecuente que las madres adolescentes, con poca formación o solteras den a luz en la estación fría. Y, por lo tanto, sus hijos crecerían y se educarían con menos recursos.
Además, en un artículo publicado en National Bureau of Economic Research Working, los investigadores afirman que, en general, las encuestas revelan que las mujeres prefieren no dar a luz en invierno. Y que, por lo tanto, las que poseen más formación y más recursos económicos planifican el embarazo para que el parto se produzca en primavera o verano.



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¿Podemos morir haciendo caca?

Sí existe una pequeña posibilidad de abandonar este mundo en tan indecorosa situación, haciendo caca. Pero deben concurrir, obligatoriamente, dos circunstancias: haber padecido algún accidente vascular o insuficiencia cardiaca y, además, tener problemas a la hora de ir al baño, conexcrementos secos y duros. Cuando ocurre esto último, el estreñimiento obliga a realizar un gran esfuerzo, lo que concentra el flujo sanguíneo en el abdomen. Como consecuencia, al cerebro y el corazón les llega menos riego, lo que para personas con problemas del sistema circulatorio puede resultar fatídico. Es como cuando, por ejemplo, al coger un peso excesivo, la sangre se concentra en la zona del tórax y se produce un ictus.
Pero insistimos: ocurre muy excepcionalmente; si estás sano, no temas darlo todo en el WC.



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¿De dónde viene la escala Fahrenheit de temperatura?

El grado Fahrenheit (representado como ºF) debe su nombre al vidriero holandés Daniel Gabriel Fahrenheit, inventor a principios del siglo XVIII del termómetro de mercurio moderno. A este le añadió una escala, que estableció con cuatro puntos fijos de referencia. El primero lo obtuvo imitando la temperatura más baja del crudo invierno de 1709 con una mezcla de hielo, sal común y cloruro amónico. Aquí colocó el cero de su escala. El segundo lo fijó introduciendo el termómetro en una mezcla de hielo y agua, y la distancia entre ambas marcas la dividió en 32 partes. Para comprobar su escala, Fahrenheit escogió otros dos puntos: uno de ellos fue la temperatura del cuerpo humano, que en su escala se encontraba a 98º; y el otro, la de ebullición del agua, a 212º.
El grado Celsius (símbolo
ºC) sería definido posteriormente, en 1742, por el físico y astrónomo suecoAnders Celsius.


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